Coversar en Oslo fracasó. Oposición divida y sin planes.

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Este sábado 8.6. en Caracas se llevó a cabo una movilización en la que miles de venezolanos manifestaron su respaldo a la defensa de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) ante el recrudecimiento de las medidas de bloqueo económico por parte de Estados Unidos. En el acto, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, denunció que Donald Trump está utilizando a Venezuela como plataforma política con miras a las elecciones

Si la derecha que fue a Noruega abandona las conversaciones con el gobierno venezolano, ¿volverá la escalada de violencia?

De las ametralladoras a los acercamientos en Oslo y la falta de acuerdo. El panorama se ha modificado bastante en Venezuela. El 30 de abril en la madrugada era el intento de golpe militar encabezado públicamente por Juan Guaidó, el prófugo Leopoldo López, acompañado por varios diputados de la Asamblea Nacional. Desde hace varios días el escenario se ha trasladado a la capital de Noruega, donde el chavismo y un sector de la oposición han mantenido inicios de diálogos. 

Existe una relación directa entre los dos momentos. La incapacidad político-militar del 30 de abril obligó a la derecha a iniciar el reconocimiento público de Maduro en un espacio de diálogo. El plan de esa madrugada no funcionó. ¿Cuál era? Liberar a López por la puerta grande, ponerlo junto a Guaidó al frente de un levantamiento donde debían plegarse cuarteles, altos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), sectores institucionales, y desencadenar una movimiento popular como un ‘sunami’ hacia el Palacio de Miraflores. 

En los hechos lo único que sucedió fue que López, Guaidó, algunos diputados y dirigentes, unos cuarenta hombres en armas robadas de un cuartel, un jefe del servicio de inteligencia, cinco mil personas en las calles, luego de huídas a varias embajadas. 

A partir de allí se multiplicaron las especulaciones. Una de ellas fue que había sido una trampa tendida por quienes, según Elliott Abrams –el encargado especial de Estados Unidos para el asedio contra Venezuela– se habían planeado. Abrams chismeó que formaban parte del esquema del comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, y el jefe de la Guardia de Honor Presidencial. Existía, afirmó, un acuerdo de quince puntos que nunca fue difundido, ni confirmado, como tampoco la supuesta participación de quienes señaló. Al contrario, aparecieron en sus respectivas funciones y al lado de Maduro.

Los medios de comunicación aliados al intento de derrocamiento del presidente Nicolás Maduro cuestionaron abiertamente la operación del 30 de abril. Pusieron en tela de juicio no solamente a la derecha venezolana sino también a los actores de la administración de Donald Trump y las tensiones internas: el presidente norteamericano estaría a favor de una salida con diálogo, mientras que el eje John Bolton y Mike Pompeo estaría dispuesto a avanzar en una escalada militar.   

Las especulaciones, aún presentes, se vieron modificadas por la información sobre el primer acercamiento en Noruega, trascendido de manera extraoficial hasta ser reconocido el 17 de mayo. Guaidó se vio enfrentado a acusaciones de sus filas que lo señalaron de haber manejado la ida a Oslo sin informar a otros sectores de la oposición y, en consecuencia, de tomar en consideración la posibilidad de modificar el orden de los pasos que prometió desde el primer día: ‘cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres’.  

El 28 de mayo tuvo lugar el segundo acercamiento en Oslo. El autoproclamado presidente mantuvo su discurso con tono de ultimátum, reforzado por hombres de su partido Voluntad Popular, como el enviado a Estados Unidos, Carlos Vecchio, prófugo de la justicia, quien afirmó: “Todas las opciones pasan por la salida de Maduro”. No habría nada que negociar salvo la forma y el destino de la partida de Maduro. 

Noruegos y latinoamericanos en Oslo NO reconocen al autoproclamado.

El día 29.5. el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Noruega –que pidió máxima precaución en la reserva de los resultados– informó a través de un comunicado que en la reunión fueron abordados temas económicos, políticos y electorales. 

La resolución pasaría en parte por elecciones. ¿De qué instancia, en qué momento y con qué condiciones? Es parte del debate sin acuerdo. La otra dimensión central es la económica: Venezuela es una economía bloqueada por Estados Unidos que busca generar una asfixia. “Es como en Star Wars, cuando Darth Vader ahorca a alguien, eso es lo que estamos haciendo económicamente con el régimen”, explicó de manera gráfica el asesor de seguridad norteamericano, Bolton. El objetivo es ahora golpear el epicentro del plan del gobierno en alimentación para enfrentar los altos precios: la comida importada para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

La situación política nacional del gobierno muestra una posición de mayor fortaleza para un diálogo, mientras que la económica lo muestra en mayor debilidad. Los datos publicados por el Banco Central de Venezuela dan cuenta de las dificultades: la contracción del PIB desde el tercer trimestre del 2013 de septiembre del 2018 ha sido 52,3%, la inflación en el 2015 fue 180,9%, 274,4% en el 2016, 862,6% en el 2017, 130.060,2% en el 2018. ¿Qué márgenes tiene el gobierno con estos números, con un bloqueo económico y financiero internacional y una producción de petróleo que aún no presenta números de recuperación productiva?

Guaidó, el autoproclamado con apoyo de EE.UU., no pasa hambre, aunque dice que no hay comida en Venezuela.

Guaidó anunció no haber llegado a un acuerdo en Noruega y haber recibido un llamado del vicepresidente norteamericano Mike Pence para respaldarlo. El gobierno, a través de Jorge Rodríguez, ministro de comunicación que participó en ambas reuniones de Oslo, afirmó que seguirán trabajando “por la paz, la concordia, la democracia y la defensa de la Constitución”, en continuidad con la apuesta al diálogo del chavismo que el pdte. Maduro explicó: “costó mucho llegar a Noruega, varios meses de conversaciones secretas”.  El presidente también agregó: “Sean valientes, díganle a la gente la verdad”, en referencia a lo de Oslo. 

Si la derecha que fue a Noruega, subordinada a las directrices norteamericanas, abandona el incipiente diálogo ¿volverá a las ametralladoras y un esquema de escalada de la violencia? Concluyendo, el discurso de la oposición se ha cerrado a una sola postura: sacar a Maduro. Pero no quieren aceptar que la mayoría de los votantes venezolanos están con su pdte. legítimamente elegido, Nicolás Maduro Moros.

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