‘Lancetgate’ – o el fraude de investigación científica de las corporaciones.

Videos y sucesos destacados.

La gran industria farmacéutica. Video: Deutsche Welle (DW).

De: steigan.no – 28. Septiembre 2020 – Traducción: noruego.today. Algunos enlaces en otros idiomas.

Está en juego el prestigio y la credibilidad de la investigación internacional, y esto se debe principalmente al enorme poder de las corporaciones multinacionales. Las revistas científicas y el sistema de disertaciones revisadas por pares están destinados a garantizar la calidad y la responsabilidad de la investigación moderna. Pero todo indica que este sistema está profundamente socavado. No menos importante esto se aplica a la investigación médica.

Los editores de dos de las revistas de investigación médica más prestigiosas, The Lancet y The New England Journal of Medicine (NEJM), nos han dado una idea de la gravedad de la situación.

Marcia Angell, editora de NEJM, escribió en 2009 en el libro Drug Companies & Doctors: A Story of Corruption:

“Simplemente ya no es posible creer en gran parte de la investigación clínica que se publica, o confiar en el juicio de médicos confiables o guías médicas autorizadas. No acojo con agrado esta conclusión, a la que llegué lenta y a regañadientes durante mis dos décadas como editora de The New England Journal of Medicine”.

No menos dramático es lo que Richard Horton, editor del The Lancet, escribe en el artículo ¿Qué es el 5 sigma de la medicina?

“Mucho de lo que se publica está mal”. No puedo decir quién hizo este comentario porque se nos pidió que siguiéramos las reglas de Chatham House. También se nos pidió que no tomáramos fotografías de las diapositivas. Aquellos que trabajaban para agencias gubernamentales pidieron que sus comentarios no fueran citados en particular, ya que las próximas elecciones en Gran Bretaña significaban que vivían en “purdah“, un estado aterrador donde se imponen restricciones estrictas a la libertad de expresión de todos los que reciben paga del gobierno. ¿Por qué la preocupación paranoica de mantener al/los autor/es en anonimato? Porque este simposio, sobre la reproducibilidad y confiabilidad de la investigación biomédica, celebrado en el Wellcome Trust en Londres la semana pasada, tocó uno de los temas más sensibles de la ciencia actual: la idea de que algo ha ido fundamentalmente mal con una de nuestras más grandes creaciones humanas“.

Y además, escribe Horton:

“El caso en contra de la ciencia es bastante claro: gran parte de la literatura científica, quizás la mitad, puede ser simplemente falsa. Ilustrada por estudios con tamaños de muestra pequeños, efectos minúsculos, análisis exploratorios inválidos y conflictos de interés flagrantes, junto con una obsesión por perseguir tendencias de moda de dudosa importancia, la ciencia ha dado un giro hacia la edad oscura. Como dijo un participante, “los malos métodos dan resultados”. La Academia de Ciencias Médicas, el Consejo de Investigación Médica y el Consejo de Investigación de Biotecnología y Ciencias Biológicas han puesto su reputación detrás de un estudio de esta dudosa práctica de investigación. El aparente contagio del comportamiento deficiente de la investigación es alarmante.

En su búsqueda por contar una historia convincente, los científicos a menudo adaptan los datos para cumplir con sus teorías preferidas sobre el mundo. O reeditan hipótesis para que se ajusten a los datos. Los editores de revistas también merecen su porción de críticas. Ayudamos y fomentamos el peor comportamiento. Nuestra aceptación del factor de influencia crea una competencia poco saludable para ganar un lugar en algunas revistas seleccionadas. Nuestro amor por la “importancia” contamina la literatura con muchas aventuras estadísticas”.

Cuando el editor de la más prestigiosa revista de investigación médica admite abiertamente que la investigación y las revistas se han vuelto tan corruptas, hay muchas razones para preguntar hacia dónde nos dirigimos. ¿Nos dirigimos hacia la edad oscura o ya estamos allí”?

En Francia, el exministro de salud Philippe Douste-Blazy se refirió a una conversación que tuvo con el editor de The Lancet, otras revistas y expertos. Allí habría dicho Horton lo siguiente:

“Si esto continúa, no podremos publicar más datos de investigación clínica porque las compañías farmacéuticas son tan poderosas económicamente hoy en día, y pueden utilizar tales métodos que tenemos que aceptar disertaciones que son aparentemente metódicamente perfectas, pero que en realidad, logran concluir lo que ellas quieren concluir”.

En resumen: las grandes farmacéuticas son tan poderosas que pueden lograr que los investigadores confirmen los resultados que ellas desean y que las revistas científicas los publiquen, incluso cuando los editores saben que la investigación es falsa.

Hoy, la investigación médica es un campo de batalla político-económico. Los gigantes farmacéuticos pueden obtener enormes beneficios si obtienen lo que quieren, y se han comprado tanto poder que los investigadores y las revistas les dan lo que ellos, los gigantes, quieren.

Esto es muy relevante en la crisis del corona. Durante mucho tiempo se dijo por todos lados que el uso generalizado de mascarillas no tiene ningún propósito, y que incluso puede ser perjudicial para la salud. Pero los políticos están obligando cada vez más el uso de la mascarilla. Y de repente aparece un artículo revisado por pares en The Lancet que dice que usar mascarilas puede ser beneficioso. Pero, ¿es posible creer esto ahora, cuando incluso el mismo editor dice que se manipula a lo grande?

El monopolio farmacéutico global compra influencia.

Las grandes empresas farmacéuticas han logrado, con mucho, asegurarse un monopolio mundial sobre medicamentos, métodos de tratamiento, vacunas y patentes. Cabildean intensamente en el Congreso en los Estados Unidos, donde son el grupo de presión más poderoso, en la Comisión Europea, las Naciones Unidas y los gobiernos. Tienen una gran influencia en el derecho internacional, han sido criticados con razón por impedir que los países pobres obtengan medicamentos baratos, por dirigir instituciones de investigación y sofocar a los críticos. También han sido criticados por utilizar su monopolio para obstaculizar la innovación. Y, por supuesto, las grandes corporaciones farmacéuticas también tienen estrechos vínculos con el complejo militar-industrial.

El mercado mundial de vacunas es solo una pequeña parte del sector que llamamos industria farmacéutica, pero a cambio el mercado de vacunas está creciendo muy rápido, es muy rentable y está muy monopolizado. Los cuatro más grandes son GlaxoSmithKline, Merck, Pfizer y Novartis y que controlan casi el 80% del mercado.

El cabildero* más grande.

  • Sinónimo de “cabildear” : arreglar, urdir, amañar, sobornar a funcionario/s para obtener lo que se desea.

En los Estados Unidos, las grandes farmacéuticas gastan enormes sumas de dinero en comprar influencia en el Congreso. En 2019, gastaron $ 295 millones en cabildeo. Bernie Sanders instó a sus compañeros de partido a no aceptar este dinero. Pero habló para oídos sordos. Joe Biden es el que recibe más dinero de las farmacéuticas que nadie.

Mientras que el resto de empresas de Estados Unidos atraviesan días difíciles en las bolsas de valores, las farmacéuticas lo están haciendo muy bien. La marca Moderna ha dicho por altavoz que han recorrido un largo camino por sacar una vacuna contra el corona. Lo mismo ocurre con Eli Lilly. Y lo mismo hace Gilead Sciences. Los dos últimos están en el Grupo de Trabajo de Trump (Task Force) contra el coronavirus y, obviamente, se beneficiarán enormemente con esto. Entre los mayores propietarios de Gilead se encuentran Vanguard, Capital Research y BlackRock. Entre los mayores propietarios de Eli Lilly, también encontramos a Capital Research, Vanguard, Fidelity y BlackRock, o sea los “sospechosos de siempre”.

Para aquellos que todavía creen que la objetividad y lo cientifico son absolutamente verificable por la razón, es hora de despertar. Esto también se ha convertido en un campo de batalla para la guerra de clases en nuestro tiempo, y allí se permiten todas las armas.

Las concesiones del editor de la revista medica ‘The Lancet’ son un escándalo gigante. Pero, ¿dónde se menciona en los grandes medios?

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