¿Qué puede aprender Venezuela de Fidel Castro?

Por Patrick Corbett – 28 de febrero de 2019. (Algunos enlaces en otros idiomas)

Creo que una de las lecciones más importantes para nosotros sobre Venezuela es que los chavistas fueron demasiado democráticos. Han permitido que un tumor canceroso de la clase dominante se propague, cuando era necesario eliminarlo por el bien de la salud del país.

La experiencia de Venezuela nos ha demostrado que la clase dominante nunca abandonará sus privilegios “democráticos”. Fueron abrumados por el éxito que tuvo Hugo Chávez en movilizar a la gente para derrocar a la élite gobernante que los mantenía en la pobreza. Y, lo que es más importante, ya que estaban en esa línea, hubieran podido seguir una línea más dura contra la oposición.

Los marxistas entienden, o al menos deberían entender, que para cambiar verdaderamente a una sociedad, deben reemplazar la dictadura de la burguesía por la dictadura del proletariado. (Un concepto que aterra a los liberales). La raíz del problema de la socialdemocracia es que deja a la clase dominante a cargo de la economía. Claro, pueden a regañadientes dar algo de valor al pueblo, como un servicio de salud. Pero no quieren y no pueden, desde su propia perspectiva, renunciar a las riendas cuando se trata del poder económico, que, después de todo, es el poder real.

Excepto que puede sonar un poco aterrador, “la dictadura del proletariado” simplemente significa que es la gente, a través de sus representantes, quienes toman las grandes decisiones, sin interferencias, y son dueños de los medios de producción. Los trabajadores deciden, no los multimillonarios.

Tras el fallido intento de golpe contra Chávez en 2002 y su posterior rescate por parte de los militares leales, hubo ahí la oportunidad de explotar la enorme y bien merecida popularidad entre la gente para derribar a los oponentes. Hay muchos ejemplos sin precedentes de los intentos ilegales de la clase dominante de socavar el poder legítimo. Deberían los burgeses haber sido arrestados y encarcelados. Juan Guaidó es un buen ejemplo. Como miembro destacado de la derecha extrema ‘Voluntad Popular’, ha sido cómplice de asesinato y violencia contra los partidarios del gobierno de Maduro. Y ha pedido la intervención militar extranjera en su propio país. Parece que a los Estados Unidos solo les preocupa si los socialistas “matan a su propia gente”.

No señalaré a las víctimas aquí. La Revolución Chavista ha hecho cosas maravillosas para el pueblo de Venezuela, y ha avanzado mucho más que casi todos los demás países en poco tiempo. Sacó a millones de personas de la pobreza y les dio una parte justa de la riqueza nacional. Y si los estadounidenses son tan estúpidos que invaden el país, probablemente estarán en un nuevo Vietnam.
Fueron millones de vietnamitas los que murieron en la lucha contra los estadounidenses. ¿Quién puede tener éxito en la lucha contra ellos, los pueblos concientes, sin contar con terribles pérdidas propias?

“¡Todo por la Revolución!”, Mural en la Habana. Foto: Shutterstock.

Cuba hizo eso. Cuando Castro derrocó a la elite corrupta respaldada por Estados Unidos en Cuba, uno de sus primeros actos fue la ejecución sumaria de cientos de traidores, torturadores y opresores. Cuando estaba en Nueva York, visitando las Naciones Unidas, un reportero supuestamente sorprendido le preguntó sobre esto. Castros de ninguna manera trató de negarlo. Él dijo: “Si no los hubiéramos ejecutado, ellos nos habrían ejecutado”.

Hasta el momento, la conspiración de los Estados Unidos para encontrar una excusa para derrocar a Maduro se ha derrumbado y espero que siga siéndolo. Pero si es algo que Estados Unidos es, es ser inflexibles. Si Maduro y el movimiento chavista quieren sobrevivir, pues deben tomar una línea mucho más dura contra la oposición. Un buen comienzo sería el arresto y juicio a Juan Guaidó por traición.

Patrick Corbett es un “periodista ciudadano” independiente que durante varias décadas trabajó para varios canales de televisión y compañías de producción cinematográfica en los Estados Unidos y Canadá. Vive en Vancouver BC, donde es un ciudadano activo, no un político. Él está en Twitter y en Facebook. Este artículo fue publicado en The Greanville Post y traducido por Kari Angelique Jaquesson.

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